La pretensión de este blog no es ni más ni menos que traer la Historia a aquellos que no gustan de ella bien porque creen que es aburrida, porque se le hace un tostón una lista de nombres y fechas o porque sencillamente de pequeños tuvieron que soportar un profesor monótono y pesado que les hizo odiar esta asignatura. Quiero, con un lenguaje sencillo, de la calle y divertido, contar la Historia del mundo como si fuera una anecdota entre amigos o colegas sobre cosas que hubieran pasado en el barrio hace unos días. Es por eso que esto no es una Historia sino una "Histeria" Universal.

9 de enero de 2011

Leyes de hierro


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Los amorreos que habían invadido Mesopotamia y habían acabado con el Imperio Acadio al final del III milenio no trajeron ningún cambio a la zona. Ellos eran pastores seminómadas, con una cultura sencilla y muy parecida a las de los propios acadios.

¿Cómo pudieron unos simples pastores acabar con un imperio?

Precisamente por el hecho de que eran tan parecidos a los acadios. Hablaban un idioma casi idéntico, seguían a los mismos dioses y se gobernaban de la misma forma. Lo único que les faltaba eran bases sólidas desde donde llevar a cabo su rebelión. No todos los amorreos eran nómadas y había muchos que se habían instalado pacíficamente en las ciudades bajo dominio acadio. Algunos incluso se habían metido en el gobierno. Fueron estos precisamente los que aprovechando la debilidad del ultimo rey acadio decidieron rebelar sus ciudades.

Los sumerios pudieron vivir durante un siglo una situación de poder desde la ciudad de Ur. En 2003 a.C. los amorreos y los bárbaros guti acabaron también con los reyes de Ur. Aunque tras la caída de Ur no hubo ningún nuevo imperio y la región de Sumeria se rompió en muchas ciudades que funcionaban como país independiente, una de ellas comenzó inmediatamente a repartir leña entre las vecinas. Esa ciudad era Isin y su rey se llamaba Isbhierra. Era Isbhierra gobernador de una de las ciudades mandadas por Ur y había sido enviado a Isin a detener los saqueos de los guti cuando cayó el rey Ibbisin de Ur y aprovechó para autonombrarse rey en la ciudad que le había sido encomendada. Durante medio siglo se dedicó a atacar a las ciudades vecinas tratando de hacerse con el control de toda la zona, hasta que la ciudad de Larsa, algo más al sur decidió que ya estaba bien y que Isin ya había tenido el monopolio de las ciudades de Mesopotamia durante demasiado tiempo. El rey de Larsa se dedicó a robarle al de Isin todas las ciudades que éste había conquistado antes. La ciudad sagrada de Nippur, que era como El Vaticano para los sumerios porque allí estaban los templos de sus dioses principales, cambió de manos varias veces ya que tenerla bajo su mando era controlar a los sacerdotes y las almas de los miles de sumerios y amorreos que tenían allí su centro de peregrinación (y graneros bien llenos, porque desde entonces ya el clero se dedicaba a agenciarse lo ajeno acojonando al personal con el infierno).

De una pequeña ciudad surgió un rey amorreo que vino a cantarle las cuarenta al poderoso rey de Larsa. En 1792 a.C. subió al trono de Babilonia un joven de 25 años llamado Hammurabi, “el gran gobernante”. Lo primero que hizo fue librarse de pagar impuestos a la ciudad de Ur que los tenia bajo sus botas. Una vez hecho esto se vio con poder suficiente como para intentar conquistarla y ya de paso seguir con las ciudades vecinas de Uruk e Isin, la que tanto por saco dio a Larsa. Estas ciudades estaban bajo la tutela de Rim-sin de Larsa que era ya un anciano y poco pudo hacer para detener el avance de Hammurabi que pasó como un rodillo sobre su ciudad acabando con el breve imperio que ésta tenia en la región. Era el año 1761 a.C. y todo al sur de los ríos Tigris y Eufrates eran de Hammurabi. Fue después de esto cuando decidió que todos los que estaban bajo su cetro tenían que tener las mismas leyes y las puso por escrito. Como en aquella época no existía el B.O.E. ni Internet, se le ocurrió que la mejor manera de que todos la vieran y que a nadie se le ocurriera hacerlo cachitos era hacerlo en piedra. Y escogió una de las más duras, el basalto. Concretamente bloques de 2’50 mts. de altura y 1’90 de base. En lo más alto estaba representado el rey en bajorrelieve frente a Shamash, el dios Sol señor de la justicia. Éste lleva en la mano una vara como símbolo de la legislación y envuelto en llamas como símbolo de su divinidad.

La Ley de Dios.

Doscientas ochenta y dos leyes escritas en lengua acadia con caracteres cuneiformes. El Código rige la vida de los habitantes de Mesopotamia pero no al estilo por ejemplo de nuestra Constitución. Es más un compendio de normas de convivencia donde se exponen incluso los precios que se deben cobrar por profesionales de alta categoría como médicos o arquitectos. Incluso se rige su responsabilidad profesional. También se detallan los delitos que tienen penas desde pagos de multas a la misma muerte, pasando por azotes y reposiciones. Es digamos, la Constitución, el Estatuto de los Trabajadores y el Derecho Civil y Mercantil, todo junto. Claro que en aquella época todo podía resumirse en 282 leyes. A lo mejor hoy con tantas y tan variadas leyes es más fácil utilizarlas para librase de cumplirlas, sobre todo al que tiene influencias.

¿Era el código de Hammurabi el primer compendio de leyes de la historia?

No, pero sí es el más antiguo mejor conservado que ha llegado hasta hoy, el más completo. Además sirvió de ejemplo para muchos posteriores incluyendo el Talmud hebreo, precursor de la Biblia cristiana.

Hammurabi continuó conquistando ciudad tras ciudad bajo el tórrido sol del desierto y al fin se hizo con un gran territorio. Es entonces cuando las ciudades asirías que compartían los recursos del río Tigris se alían contra el rey. Se inicia entonces la que se llamó Guerra de los dos Ríos. En 1758 a.C. cayó Mari, principal ciudad de la confederación enemiga, y la destruyeron hasta los cimientos. Jamás volvió a reconstruirse.

Hammurabi murió en 1750 a.C. habiéndose coronado rey de las cuatro regiones que para los sumerios era como ser rey del mundo, del mundo que ellos conocían claro.

Tras la muerte del gran rey, su hijo Samsu-iluna mantuvo como pudo el poder sobre las ciudades conquistadas por su padre. En 1741 a.C. bajaron de las montañas unos grupos de nómadas para atacarle, los kasitas. El rey pudo rechazar a los nuevos invasores durante un tiempo gracias a los imponentes muros de la ciudad.

Pero alrededor de Babilonia y su reino se estaban formando pequeñas naciones de guerreros nómadas que serian la pesadilla de los amorreos. Aparte de los kasitas, en Turquía se instalan los hititas y un poco más al sur los hurritas. Todos estos pueblos presionaban a las ciudades mesopotámicas ayudando a descomponer el estado. Por lo pronto los kasitas, como ya hicieron los amorreos con los sumerios, se fueron infiltrando en la sociedad, desde los simples peones hasta el ejercito.

En estas estaban cuando llegado el 1625 a.C. sube al trono de Babilonia el tataranieto de Hammurabi, Samsu-Ditana. Tuvo el dudoso honor de ser el último de los reyes amorreos de Babilonia. Durante su reinado se vivió una grave crisis económica y social. Los kasitas y gran número de extranjeros vivían en las ciudades amorreas y exigían al rey ser tratados como iguales. En 1595 a.C. los hititas atacaron Babilonia y tras matar al rey se hicieron con el poder. El Imperio Paleobabilónico había acabado trágicamente.

¿Quiénes eran estos hititas y porqué vencieron al poderoso rey de Babilonia?

En 1680 a.C. un rey llamado Labarna unificó las ciudades del centro de Anatolia, hoy Turquía, dando forma a un gran reino que llegaba hasta el Mediterráneo incluyendo Chipre. Los hititas eran indoeuropeos y llegaron a Anatolia por el este atravesando el Caucaso. Eran la rama más meridional de este gran grupo y fue la primera que se desgajó del tronco común viajando desde su cuna en Ucrania hasta el sur del Caucaso. Desde hacia más de un siglo el estaño empezó a escasear debido a cortes en el comercio entre el Levante español y Oriente Medio. Quizás la aparición de los pueblos indoeuropeos, ganaderos militarizados, en mitad de los pacíficos agricultores y mineros de Europa Occidental y Central, hizo peligroso el mover materia prima para la fundición del bronce. En Oriente la mayoría del bronce usado era de importación. Muchos pueblos que no tenían gran acceso a los centros de comercio vieron peligrar su provisión de bronce para armas. Comenzaron a atacar ciudades fortificadas para robar el metal y fundirlo y fabricar nuevas armas. El bronce se convirtió en objeto preciado y se empezó a utilizar cada vez más en ajuares funerarios por que tomó gran valor. Los hititas conocían la fundición de otro metal del cual guardaban celosamente el secreto de su producción. Gracias a la utilización de enormes fuelles de piel pudieron obtener hierro por reducción. El hierro funde casi a 500 ºC más que el cobre y por ello quien dominaba la técnica de aumentar la temperatura de los hornos (gracias a la utilización del tiro de chimenea y el fuelle) manejaba el nuevo metal y ese metal era más duro y resistente que el bronce. La temperatura alcanzada en los hornos no llegaba a fundir el hierro hasta poder colarlo en moldes y por tanto se trabajaba en la forja martilleándolo cuando estaba pastoso. Los hititas se convirtieron en maestros forjadores y solo comerciaban con el hierro como objeto de adorno para pudientes como puñales y cuchillos.

En 1650 a.C. el nieto de Labarna toma el relevo al mando de su pueblo. Traslada la capital a la ciudad de Hattusas situada en mitad de la península de Anatolia, un antiguo centro caravanero llamado Karum. El nieto de Labarna se rebautizó como su capital y pasó a llamarse Hattusil. Convertido en un magnífico general se paseó por la región poniendo bajo su bota a la mayoría de ciudades hurritas como Alalakh o Alepo. Los hurritas eran vecinos de los hititas y en principio serian los principales enemigos que pudieran tener. Tal vez simplemente los hurritas estaban ahí justo en el camino en medio de los afanes expansionistas del rey hitita.

En 1620 a.C. murió Hattusil I dejando su trono a su nieto, porque fue el único que no estuvo metido en revueltas palaciegas. Su nombre fue Mursilis y continuó expandiendo sus dominios a costa de los hurritas. En 1595 a.C. se encontró ante las puertas de Babilonia. Mursilis acabó con el rey Samsuditana, descendiente del gran Hammurabi y acabó con la dinastía amorrea de Mesopotamia. De todas formas estaba a más de 2 mil kilómetros de su capital y no le iba a ser posible mantenerla bajo su mandato. Inmediatamente regresó a Hattusas donde solo duró unos años ya que fue asesinado por su querido cuñado en 1590 a.C. El nombre del amado pariente era Hantil y se nombró rey a sí mismo. Hantil contó con la ayuda de su yerno Zidanta para matar a Mursilis y 30 años después le pagó con la misma moneda cargándose a Hantil, su hijo y nietos. Zidanta empezó a gobernar en 1560 a.C. Durante los 30 años de reinado de Hantil los hurritas se envalentonaron y atacaron varias ciudades hititas. ¿Y qué fue de Zidanta? Que duró menos que una saliva en una plancha ya que a los diez años de reinado murió a manos de su propio hijo Ammuna. Sus veinte años de reinado vieron como muchas ciudades hurritas conquistada se rebelaban y salían del entorno del reino hitita. A su muerte en 1530 a.C le sucede un tal Huzzia que solo reina cinco años y que tuvo que huir cuando su cuñado Telepinu que aunque tuviera nombre de programa infantil era hijo del anterior rey. Telepinu comprendió que el error de matar al rey anterior provocaba derramamientos de sangre inútiles y venganzas posteriores que solo hacían debilitar el reino en guerras internas. A él le salió bien y se mantuvo en el trono por 25 años y devolvió a los estados hurritas bajo el poder hitita. Cuando su esposa e hijo fueron asesinados creó una ley por la que los yernos del rey perdían la primacía para heredar el trono dejando libre el camino a los hijos del rey aunque era el padre quien elegiría cual de los hijos seria el heredero.

Cuando en el 1500 a.C. murió sin descendencia, fue su yerno Alluana quien le sucedió. Poco tiempo volvió la gloria al reino hitita que se sumió en un periodo oscuro lleno de intrigas en el que se sucedieron varios reyes de los que no se conoce nada hasta 1430 a.C. que subió al trono Tudhalia. Durante este periodo se pudo ver el auge de un reino hurrita al sur de Hatti, el reino de Mitani, que aprovechó el bajón hitita y la caída de Babilonia en manos Kasitas después de su destrucción por Mursilis. Tudhalia lo primero que hizo fue atacar a las ciudades hurritas y en especial a Mitani para volver así a colocar a los hititas en el lugar que había estado con sus predecesores. También las tribus nómadas del norte llamados kaskas fueron derrotados. Durante el corto reinado de su hijo del mismo nombre, los kaskas destruyeron Hattusas. Su hermano instigó una rebelión contra él que acabó con su asesinato. Tudhalia III murió en 1375 a.C. dejando a su conspirador hermano el poder. El nuevo rey tenia un nombre podríamos decir que muy fluido, casi líquido, Shubiluliuma. Durante el reinado de su padre se destacó como un gran militar defendiendo Hattusas de los montañeses kaskas y también participó en las campañas contra los hurritas. Sin embargo el padre no le legó el trono como hubiera sido de esperar, al menos para él, y seguramente por eso se decidió a tomarlo por sus propios medios aunque para ello fuese necesario eliminarlo, cosa que Shubiluliuma no tuvo reparo en hacer.

Lo primero que se encontró el rey al llegar al trono fue a los hurritas de Mitani muy “hechos gente” como se dice en mi pueblo, es decir rebelados totalmente contra el poder hitita. “Shubi” no se lo pensó dos veces y como los tenia muy conocidos se fue directamente a por ellos. Los hurritas eran fuertes y Mitani más, así que el hitita logró reducir las invasiones de las ciudades aliadas de Mitani pero no pudo vencerle. Ya que no podía con la guerra directa tuvo la idea de que ellos mismos se autoeliminaran. Para ello conspiró, como solo él sabia hacer, con los kasitas de Babilonia con los que firmó una tregua asegurándose un enemigo menos. Luego instigó una guerra civil entre los aspirantes al trono de Mitani llegando a relegarlos a vasallos. Con la desaparición de Mitani como fuerza hostil y la amistad de Babilonia, los hititas comenzaron a expandirse nuevamente rozando la frontera egipcia. Esto hizo entrar a ambos reinos en un tira y afloja que les llevaba directamente a la guerra. Una guerra que sin duda llegó cuando envió a su hijo Zannanza para convertirlo en faraón a la muerte de Tutankamón. Su viuda Anjesenamón pidió ayuda al hitita temerosa de la venganza de sus enemigos (se verá en otro capitulo) pero Zannanza murió asesinado antes de llegar a Egipto. Shubiluliuma usó este asesinato como casus belli para atacar Egipto. Como anécdota los egipcios mataron al rey, y a su heredero Arnuanda II un año después, no a base de espadas ni conjuras sino con un enemigo mucho más pequeño pero más peligroso. Los prisioneros egipcios llevaron a los campamentos hititas la viruela.