La pretensión de este blog no es ni más ni menos que traer la Historia a aquellos que no gustan de ella bien porque creen que es aburrida, porque se le hace un tostón una lista de nombres y fechas o porque sencillamente de pequeños tuvieron que soportar un profesor monótono y pesado que les hizo odiar esta asignatura. Quiero, con un lenguaje sencillo, de la calle y divertido, contar la Historia del mundo como si fuera una anecdota entre amigos o colegas sobre cosas que hubieran pasado en el barrio hace unos días. Es por eso que esto no es una Historia sino una "Histeria" Universal.

25 de febrero de 2011

América. Los primeros pobladores.

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Terra Incognita




Hace unos 40 mil años, en la lejana Siberia, el mar comenzó a bajar de nivel. La última glaciación hizo que gran cantidad del agua de la Tierra se concentrara en los Polos, sobre todo en el norte. Toda esta agua dejó de estar libre en los océanos y claro, bajó el nivel alrededor de 120 metros. Las costas cambiaron y donde antes había agua, ahora había playas y tierra firme. El Estrecho de Bering que une Siberia y Alaska, o lo que es lo mismo Asia y América, suele tener en condiciones normales una profundidad de 30 a 50 metros. Cuando bajó el nivel del mar unos 90 metros, se creó un puente natural con las tierras emergidas por el que durante el verano era posible pasar de un continente a otro. Mil quinientos metros cuadrados de tierra sin árboles, formada por una llanura salpicada de montañas (hoy las islas Diomedes son las cimas de aquellas montañas), lagos y tierras empapadas con una vegetación escasa. Durante 4 mil años y luego por 14 mil, se mantuvo este puente que se ha denominado “Beringia”.



Por Beringia pasaron, de un lado a otro, plantas y animales. De Asia pasaron leones y guepardos, tigres de dientes de sable y mamuts. De América, camélidos y mastodontes (tipo de elefante de trompa corta y gran tamaño). Hace unos 11 mil años se llegó a una época crítica en la zona: las dos grandes placas de hielo que cubrían todo Canadá y que habían entrado cada uno por uno de los costados del continente, se estaban derritiendo. Los bordes se fueron separando dejando un pasillo en medio. El río Mackenzie que divide en dos el territorio se creó precisamente por las aguas del deshielo de ambos muros de hielo, sirvió de pasillo para que se adentraran en América comunidades humanas siguiendo a los animales de los que se alimentaban y servían.



El puente de Beringia desapareció bajo las aguas cuando se retiraron los hielos glaciares y los cazadores de mamuts que quedaron en el lado americano comenzaron a expandirse hacia el sur de Norteamérica. Siguiendo las laderas de la Cordillera de las Rocosas bajaron hasta Nuevo México y América Central. Allí se instalaron los cazadores-recolectores que crearon una cultura paleolítica llamada Clovis. Estos primeros americanos vivieron el final de la última glaciación y acabaron con los mamuts de América. La punta de lanza que caracteriza a esta cultura tenia forma de hoja de laurel y se hacia por presión. Los cazadores no solo mataban mamuts sino que también cazaron caballos, caribúes, bueyes almizcleros, bisontes y otros grandes herbívoros que perseguían en las praderas y los encauzaban con gritos y aspavientos hacia un desfiladero o un pantano. Una vez allí los mataban y descuartizaban allí mismo. Esta cultura, también llamada Del Llano, perduró en Norteamérica desde el 9.500 a.C. hasta el 9 mil a.C. cuando es reemplazada por la cultura Folsom.



Durante mil años, los paleolíticos americanos Folsom cazaron bisontes y caballos ya que los mamuts y bueyes almizcleros habían desaparecido con el calentamiento global. Por ello las hojas de lanza eran mucho más pequeñas que las Clovis. En la zona de Perú y Ecuador, por las mismas fechas se cazaban guanacos, llamas y vicuñas con lanzas de hoja en forma de laurel.



No deja de ser curioso que la agricultura se desarrollara en América al mismo tiempo que en China y Mesopotamia, sin que hubiese contactos entre ninguna de las tres zonas. El maíz, la calabaza y la patata fueron los principales productos que consumieron. La necesidad de asentarse en un sitio y alimentar a más población les hizo cambiar la recolección y la caza por el cultivo y la ganadería, como el resto de pobladores humanos. También, como en un circulo vicioso, el aumento de población les obligó a asentarse y lo pudieron hacer gracias a los excedentes de los cultivos y la cría de animales.



Sobre el año 3 mil a.C. nace en Perú, a unos 200 Km al norte de Lima, la primera ciudad de América, Caral. No se trata de una ciudad sola sino de una serie de asentamientos cercanos que conformaban una sociedad de al menos 30 aldeas. No conocían la cerámica. El lugar no es el típico oasis mesopotámico o egipcio ni las fértiles llanuras del río Amarillo; se trata de una llanura costera bastante árida entre las estribaciones andinas y el Océano Pacífico que deja escasas lluvias en la zona. Sin embargo medio centenar de pequeños ríos que bajan directamente de los Andes al mar riegan la zona. Caral se caracteriza por sus monumentos en forma de túmulos y parece que sus dioses se representaban por símbolos. Caral estaba dirigida por jefes tribales y de entre ellos se elegía a uno de alguna forma desconocida. Éste gobernaba a todos los demás con la ayuda de ellos. El sistema de cohesión de los diferentes grupos era, como no, la religión. Hacia el 1600 a.C. fue su decadencia y fue abandonada.



Unos 400 años después florece en la misma zona una nueva cultura llamada por los estudiosos “Cultura Chavín”. Los chavines no tenían una estructura de poder centralizada y era una civilización expansiva que se extendió por prácticamente toda la costa peruana. Conocían la cerámica y eran hábiles constructores, escultores y orfebres. Aunque no exportaron sus dioses o sus creencias a los pueblos de sus alrededores, sí que lo hicieron con la representación de los seres divinos. La forma de las bocas y ojos, las garras y colmillos, y las figuras de serpientes.



La ciudad principal de esta civilización fue Chavin de Huántar. Situada a 462 Km al nordeste de Lima y a 3177 metros de altitud, su ubicación en la confluencia de dos ríos de la cuenca del Marañón, entre la costa y la selva, la hicieron un enclave perfecto para la agricultura. Era un centro de culto y peregrinación para las aldeas de toda la costa. La Gran Plaza Cuadrada que da acceso al Templo Mayor contiene entierros ceremoniales y el lecho antiguo del río Mosna que fue desviado para construirla. El Templo con forma piramidal (es curioso que los primeros templos de la Humanidad tengan esa forma sin que hayan tenido contacto, quizás es como dije respecto a las pirámides, la forma más sencilla de construir un edificio de grandes dimensiones sin que se venga abajo) está lleno en su interior de galerías y una compleja red de caminos con escasa iluminación natural que penetra por conductos desde el exterior. La decoración es profusa y denota lo que se denomina “horror vacui” miedo al vacío. Las piedras están grabadas con motivos religiosos representando símbolos y rostros sobrecogedores. A pesar de ser una ciudad grande con respecto a las demás de su entorno, vivían pocos habitantes habituales, los sacerdotes y su servicio, y el resto eran peregrinos que iban en busca de oráculos o predicciones y para hacer ofrendas. La organización social era en primer lugar ocupada por los sacerdotes de Chavin de Huántar que se dedicaban a realizar oráculos y calendarios para predecir los ciclos climáticos tan necesarios para una sociedad agrícola y ganadera. El estudio de los desplazamientos del Sol y la Luna, las estrellas y el comportamiento de determinados animales como medio de prever las sequías y lluvias y sus intensidades eran objeto de enorme prestigio lo que hacia de estos sacerdotes los auténticos gobernantes de esta teocracia. Llevaban vestidos muy elegantes y adornos de plumas, piedras exóticas, oro y joyas. Usaban coronas y orejeras, narigueras y collares que les daban el estatus de élite.



Por debajo de ellos se encontraban los especialistas, artesanos de la piedra, el metal, tejido y como no, los ingenieros hidráulicos que estudiaban nuevas técnicas de regadío. Por debajo de ellos estaban los campesinos.





En Chavín de Huántar existían muchos acueductos y caídas de agua que formaban un efecto acústico como el rugido del jaguar, el animal totémico por excelencia de las tierras centroamericanas. La ciudad según parece se edificó en un lugar indicado mágicamente a los sacerdotes. Los dos templos tienen perfil piramidal con un fuerte talud en sus muros construidos en granito blanco traído de una cantera cercana. Ambos templos están precedidos por una gran plaza con una escalinata. La civilización Chavín llega hasta el año 500 a.C.





Paralelo en el tiempo a la cultura Chavín se desarrolló algo más al norte, en el sur de México, concretamente entre los estados de Veracruz y Tabasco, la cultura olmeca. En una selva lluviosa y cálida regada por muchos ríos, allá por el 1500 a.C. florecieron tres grandes complejos religiosos: San Lorenzo, La Venta y Tres Zapotes. Rodeados de ciénagas, estas ciudades llegaron a tener una población de 18 mil habitantes como La Venta. A pesar de que la mayoría de olmecas vivían en aldeas, en estas ciudades sagradas vivían muchas personas no religiosas. Sus casas de barro y adobe no resistieron a la lluvia cuando fueron abandonadas por sus habitantes. Los olmecas fueron los primeros en América en colocar sus templos sobre montículos, dejando ya el modelo de las posteriores pirámides centroamericanas. Los olmecas, "habitantes de la tierra del hule o caucho", llamados así por los posteriores mexicas (no se sabe como se llamaban a sí mismos), descubrieron el uso del calendario, la escritura y la epigrafía o escritura tallada en piedra. Escribían en jeroglíficos que aun no han sido interpretados.



La religión olmeca es poco conocida ya que no existen fuentes sobre ella, pero como influyó casi en la totalidad de los mitos de las culturas posteriores mesoamericanas, se puede trazar una guía de los principales dioses olmecas.



Para empezar, creían que todo estaba vivo: cuevas, barrancos, manantiales, árboles o montañas. Las montañas especialmente eran consideradas un puente entre el cielo y la tierra y por eso los templos los ponían en elevaciones.



El dragón, una mezcla de serpiente y jaguar, es el más representado en todo tipo de lugares.



La serpiente emplumada, representa al ave quetzal, inventor del calendario y el que trajo el maíz a los humanos. La muerte y resurrección.



El jaguar, representado por el hombre-jaguar, eran hombres con rasgos felinos.



El hombre de la cosecha, representa la fertilidad. Es un joven con una hendidura en la frente, un héroe que se sacrifica para que su sangre fertilice la tierra. La hendidura bien podría ser un golpe en el cráneo que se le daba a un muchacho que se prestaba voluntario al sacrificio.



El espíritu de la lluvia, un niño que gobierna las aguas y hace llover.



Existen también numerosas representaciones de animales formados por una mezcla de diverso reptiles y anfibios que no se sabe muy bien qué representan.



Los gobernantes-sacerdotes olmecas eran considerados descendientes de los dioses y que tenían poderes sobrenaturales.



Una de las representaciones artísticas que más impresionan de los olmecas son las colosales cabezas. Se han encontrado 17 y se creen que puedan ser gobernantes o grandes soldados. Llevan cascos y tienen rasgos que a simple vista parecen negroides pero que podrían ser rasgos felinos según su visión. Las cabezas estaban deliberadamente enterradas.



Los olmecas usaron el jade para máscaras funerarias y la obsidiana para figuras y armas. Se han encontrado unos grandes bloques en forma trapezoidal que son altares, con representaciones de animales y dioses en los laterales y un agujero por donde sale una figura con forma de dragón o jaguar, y que representa el nacimiento de un dios según se cree.



La cultura olmeca desapareció como tal sobre el 100 a.C. pero su impronta quedó en todos los pueblos que tuvieron contacto con ellos y con algunas que ni siquiera conocieron.