La pretensión de este blog no es ni más ni menos que traer la Historia a aquellos que no gustan de ella bien porque creen que es aburrida, porque se le hace un tostón una lista de nombres y fechas o porque sencillamente de pequeños tuvieron que soportar un profesor monótono y pesado que les hizo odiar esta asignatura. Quiero, con un lenguaje sencillo, de la calle y divertido, contar la Historia del mundo como si fuera una anecdota entre amigos o colegas sobre cosas que hubieran pasado en el barrio hace unos días. Es por eso que esto no es una Historia sino una "Histeria" Universal.

11 de agosto de 2010

El nacimiento de Grecia


Quien haya tenido la suerte (no es mi caso) de hacer un crucero por el Mediterráneo, seguramente haya hecho escala en las islas Cícladas. ¿Qué no os suenan? Mikonos, Paros, Milo, Sifnos, Amorgos, Tinos, Serifos y Santorini. Ahora sí ¿verdad?


Desde el V Milenio existía un profundo comercio entre la península turca y la griega. Saltando de isla en isla llegó primero la domesticación de animales de granja y luego la agricultura. A lo largo del III Milenio se desarrolló en estas islas una cultura basada en la pesca del atún y el comercio por todo el Mediterráneo. Se denomina ‘Periodo Cicládico’. Conocían ya el bronce. Eran una cultura pacifica, tanto es así que las ciudades carecían de murallas. Se conoce muy poco de estas gentes, pero lo más significativo es su arte escultórico. Figuras sentadas o de pie, con caras sin rostro, narices grandes y rectas, y con la faz elevada como mirando a lo alto. Sus brazos casi siempre cruzados sobre el abdomen si no están haciendo alguna actividad. Las islas tenían pocos habitantes, unos pocos miles por isla. Vivian en ciudades pequeñas de casas rectangulares con dos habitaciones o en casas aisladas. Se hacían enterrar en tumbas de escasa profundidad de forma cuadrada con paredes y cubierta de grandes lascas de piedra toscamente labradas, tumbado sobre el lado derecho y en posición fetal. Los ricos con un ajuar nuevo con las cosas que el difunto necesitaría en la otra vida y los más pobres con cerámicas de segunda mano, es decir ya usadas. Creían en una diosa terrena, la Gran Madre, a la que le ofrecían animales y figurillas que quemaban en grandes hogueras y luego los restos quemados los metían en vasijas y las enterraban junto a grandes rocas naturales que ellos creían eran parte de esa diosa que sobresalía de la tierra.




Mientras tanto, en la península griega se desarrolla un periodo cultural paralelo que se ha llamado Heládico. Las ciudades tampoco tenían murallas y normalmente tenían una gran construcción rectangular que servia de almacén y que era regentado por una familia que debía ser la que mantenía el poder político y religioso de cada territorio. Conocían también el bronce debido al comercio con las islas y ellos les ofrecían el producto de la vid y el olivo. Seguramente que uniendo el atún que pescaban con el aceite que producían en el continente y el vino, las tabernas de la época se parecerían mucho a las de hoy, hasta con las aceitunas en platitos.



Algo más al sur y a medio camino entre Grecia y Egipto se encuentra una isla, Creta. Larga y estrecha, de costa recortada y escarpada tiene en su pequeña superficie altas cumbres de más de 2500 metros y casi toda ella es una serie de mesetas de casi 200 metros sobre el nivel del mar. Una columna vertebral formada por tres cordilleras dividen climáticamente el norte y el sur siendo este último más seco al estar más expuesto a los rayos del sol mediterráneo. Allí, entre cipreses y mirtos, olivos y hierbas aromáticas, floreció una cultura que seria una de las primeras, si no la primera, gran civilización europea. Me refiero a la cultura Minóica. Es curioso el porqué de ese nombre y es que cuando se descubrió el gran palacio de la ciudad de Cnosos que al estar construido de forma intrincada, se creyó que ese debía ser el laberinto del mítico rey Minos. Comenzaron su expansión marítima comerciando con Egipto para comprar estaño, imprescindible para fabricar bronce y que era inexistente en Creta. Vivian aun en pequeñas ciudades sin fortificar con casas de piedra y adobe. Se enterraban en fosas comunes cerradas con una bóveda de ladrillo y cubiertas de tierra.



Ya en la península de Anatolia (Turquía), se desarrolla una cultura también pre-griega, llamada Troade, que basaba su economía en la explotación del paso de comerciantes desde el Mar Negro hasta el Mediterráneo a través del estrecho del Helesponto que une o separa Europa de Asia. Su ciudad principal era Troya. A diferencia de las ciudades cicládicas, heládicas o minóicas, Troya sí estaba defendida por una gruesa muralla y unas puertas enormes, así como una construcción llamada megaron. Era el palacio del gobernante o rey. Una sola habitación sin ventanas con cuatro columnas en su interior que enmarcaban una hoguera y sostenían un tejado abierto en el centro por donde entraba la luz y escapaba el humo. En esas columnas se colgaban las armas y trofeos y los instrumentos de los cantores de gestas y mitos. Se abría al patio por una puerta y un porche sostenido por dos columnas. Del megaron proviene el templo griego.



El paraíso se acaba



De repente, sobre el 2200 a. C. llegaron desde los Balcanes los primeros indoeuropeos con sus caballos y ganados sembrando la destrucción y el fuego en aquellas ciudades que no se plegaban a su conquista. La Grecia continental y las Cícladas a partir de entonces sufren un receso cultural, las ciudades se amurallan y hay indicios de incendios provocados seguro por guerras entre los pobladores autóctonos y aquellos que llegados del norte vagaban por los caminos y llanuras. La cerámica y la producción tanto metalúrgica como de orfebrería se colapsó. Se fastidió el invento en resumidas cuentas cuando llegaron los bárbaros a caballo.


Parece ser que no todos sufrieron sino que algunos, los cretenses minóicos, se aprovecharon. Quizás porque los recién llegados no entendían muy bien de navegación y en eso los cretenses no solo les llevaban ventaja sino que tal vez sus flotas les mantenían a raya, el caso es que no llegaron a la isla. Ellos quedaron como único puente entre Grecia, Turquía y Egipto, manteniendo el comercio y enriqueciéndose. Fue en esta época cuando comenzaron a construirse los grandes palacios minóicos. Una prueba de la tranquilidad que seguía reinando en Creta es que las ciudades crecieron y seguían sin amurallarse. Los palacios son villas enormes donde vivía la familia real y sus administradores y sirvientes. Estos reyes eran en realidad importantes comerciantes que habían reunido el poder político y religioso de la comunidad gracias a sus flotas y dinero. El palacio giraba en torno a un patio amplio alrededor del cual se distribuían multitud de habitaciones destinadas a viviendas, talleres, almacenes, cocinas y salones de ocio que se iban disponiendo de manera caótica y en varios pisos siguiendo la línea del terreno tal y como se ven hoy algunos complejos turísticos en la costa encaramados al paisaje. Tenían sistemas de canalización y evacuación de agua y sistemas de refrigeración e iluminación. Gruesas paredes pintadas con frescos, porches de gruesas y bajas columnas pintadas de rojo y frescos techos de tejas de terracota que hacían agradable la vida en ellos. Cerca de allí estaban las aldeas de los agricultores y ganaderos con viviendas de una sola habitación y callejuelas serpenteantes.



Todo fue a pedir de boca para los minóicos que se fueron haciendo de oro gracias al comercio. Más todavía cuando sobre el 1700 a.C. empezaron a llegar desde los Balcanes un nuevo grupo de indoeuropeos. La invasión esta vez fue pacífica quizás por que aún recordaban la anterior o porque los recién llegados no encontraron ciudades que les apeteciera quemar o destruir. En aquel entonces la Grecia continental estaba muy despoblada y cultural y económicamente muy empobrecida.


Los nuevos vecinos que se fueron a asentar en Grecia eran los primeros griegos propiamente dichos, los aqueos. Los griegos eran buenos vecinos de los minóicos cretenses, mejor que los pobres pastores y agricultores que hasta entonces habían habitado las montañosas tierras de la península. El futuro para los minóicos se veía de color rosa. Es entonces cuando se genera el mito del rey Minos.



El laberinto del Minotauro



En Cnosos, la más importante ciudad de Creta vivia un rey llamado Minos. Su mujer Pasifae se enamoró de un toro y quedó preñada por él. De esa unión nació un monstruo mitad hombre mitad toro. Minos ordenó a su arquitecto Dédalo que construyera un laberinto donde encerrarlo pues se alimentaba de carne humana. Debido a una disputa con los griegos se inició una guerra. Para acabarla, los griegos aceptaron la humillante paz a cambio de entregar anualmente siete jóvenes y siete doncellas para servir de alimento al Minotauro. Ese tributo acabaría cuando alguno escapase del laberinto. Teseo, único hijo de Egeo rey de los griegos, fue a Cnosos a acabar con el Minotauro. Una vez allí, la hija de Minos se enamora de Teseo. Ariadna deja en la entrada del laberinto una pequeña espada, un escudo bruñido y su largo cinturón de lana. Por la noche, antes de que se cumpliera la pena impuesta le cuenta su plan. Al día siguiente Teseo se adentra en el laberinto y recoge espada y escudo, luego ata un extremo del cordón a la puerta y va desenrollando el resto del cinturón, mientras busca al monstruo. Al volver una esquina se encuentra con el bicho. Para protegerse, Teseo levanta el escudo instintivamente y el Minotauro se ve reflejado. Como nunca se había visto en un espejo, Minotauro se queda embobado mirándose, cosa que Teseo aprovecha para meterle en el cuello un tajo con la espadita dejando a la bestia en un charco de sangre. El siguiente problema era salir del laberinto, pero siguiendo el plan de Ariadna, volvió a enrollar el cinturón y llegó a la salida.



Este mito explica el poder que tenia Creta sobre Grecia. El laberinto seria el propio palacio de Cnosos visto por los griegos y el Minotauro quizás se base en los juegos taurinos que celebraban. Los cretenses eran muy aficionados a saltar los toros, los grandes uros de largos cuernos y gran ferocidad.



Corazón de fuego



Pero el fin de Creta y de su talasocracia (estado que basa su poder en su flota y en el comercio marítimo sin apenas ahondar tierra adentro) se estaba gestando en una pequeña isla de las Cícladas. Quién conozca la hermosa isla de Santorini habrá visto su enorme laguna salada interior y como la costa que da a esa laguna es alta y parece estar cortada de un enorme bocado. Santorini se llamaba Thera y era una isla de forma circular con una gran montaña en su centro que no era otra cosa que un volcán durmiente. Allá por el 1600 a.C. debido a un terremoto, cosa normal en la zona, se abrieron grandes rajas submarinas por las que entró el mar a chorros. Lo que ocurrió después es como si hubiésemos tapado una olla a presión gigantesca y la hubiésemos puesto al fuego. La explosión fue como la de varios cientos de bombas de hidrógeno juntas y la nube de cenizas subió hasta las capas más altas de la atmósfera dando varias veces la vuelta a la tierra y oscureciendo el sol incluso en China, donde los astrónomos lo apuntaron en sus libros. Cuando el volcán saltó por los aires la pared sur del volcán cayó hacia la caldera dejando un hueco de más de 350 mts de altura y del tamaño de la actual laguna, unos 84 km2, que de pronto se vio inundada por el océano. Tan gran cantidad provocó una serie de olas o tsunamis de más de 30 metros de altura y que viajaban a 300 km/h hacia el sur. La costa egipcia se retiró mar adentro para regresar instantes después y subir varios kilómetros tierra adentro. Se piensa que las doce plagas y la posterior huida de los hebreos de Egipto se produjo por aquella época y debido a esta catástrofe. Pero quien se llevó la peor parte aparte de la propia Thera fue la única isla que quedaba al sur, entre Thera y la costa africana. No era ni más ni menos que Creta. Las olas arrasaron la isla entera barriéndola y destruyendo casas, palacios y flotas. El viento del noroeste cubrió de cenizas toda Creta y destruyó las cosechas bajo metros de fango volcánico. Los que pudieron huir se refugiaron en la costa griega que fue la que menos sufrió al estar en el lado opuesto hacia donde se dirigió la catástrofe. A partir de entonces la civilización minoica desapareció tal y como se había conocido.



La Atlántida.



Platón contó en sus ‘diálogos’ que cuando Solón, el legislador de Atenas viajó en 590 a.C. a Egipto, unos sacerdotes le refirieron la historia de una gran isla donde vivian hombres de gran belleza e inteligencia que tenían una enorme flota y conocían muchos secretos que compartían con los egipcios de la antigüedad. Esta isla compuesta por varias islas desapareció bajo el mar después de violentos temblores de tierra y maremotos y terribles lluvias que se sucedieron en tan solo un día y una noche. Cuando Platón oyó la historia pensó que esta isla, según las medidas y la fecha que leyó, debían estar al otro lado de las columnas de Hércules, en mitad del Atlántico. Lo que Platón no sabia es que Solón no sabia egipcio y tampoco entendía la escritura egipcia. Solón se equivocó al apuntar las medidas y la fecha añadiendo un cero a ambas. Al dividir por 10 las cifras que dio Solón, se acercan tanto en kilómetros cuadrados como en fecha a la explosión de Thera y la consiguiente destrucción de la ricas ciudades cretenses.



Los griegos



Pasando de dominados a dominadores, los aqueos tomaron el relevo a los cretenses que habían sucumbido a la catástrofe. Aunque los cretenses regresaron a sus ciudades y trataron de levantar su emporio de nuevo ya no pudieron y unos 250 años después fue un rey aqueo el que se sentó en el sillón del trono de Cnosos.


Es entonces cuando empieza a destacar una ciudad que dará nombre a la primera civilización griega, Micenas. Situada en un elevado promontorio, Micenas pasó de ser una pequeña ciudad cercana al istmo de Corinto a convertirse en la capital de la civilización micénica. Se guarneció tras una gruesa muralla de varios metros de espesor y hecha de bloques gigantescos que se llamaron después murallas ciclópeas porque creían que las habían levantado los gigantes cíclopes. Tras estas murallas se levantaba la ciudad compuesta por pequeñas viviendas y talleres y un pasillo que llevaba a la zona real o acrópolis, más alta que el resto de la ciudad y defendida por su propia muralla. Fuera estaba el complejo funerario real, formado por un enorme circulo de piedra en cuyo interior había un habitáculo excavado en el suelo y de paredes de piedra y cubierto por una bóveda de piedra y cerrado con arena formando un túmulo típico de los indoeuropeos, donde se enterraban los reyes y principales de la ciudad. A bordo de carros tirados por caballos y armados de jabalinas y largas espadas de cobre iba un auriga o conductor y el guerrero cubierto de una gruesa e incomoda armadura de bronce. Esta armadura era de forma tubular y estaba formada por tres anillos que cubrían desde el cuello hasta la rodilla en una especie de túnica de bronce, una protección para el cuello cosida a ella y unas hombreras para proteger los brazos. A estos 25 kilos de metal se añadía un casco cónico hecho con colmillos de jabalí unidos a un gorro de cuero. Normalmente era un traje costoso que solía llevar un gran guerrero, un príncipe o un pariente o amigo del rey, que era entonces el caballero de la época. La infantería normal llevaba escasa protección, un escudo en forma de 8 y una lanza. Con esta fuerza que debió ser formidable, acabó con la cultura minoica o mas bien la asimiló ahora que estaba en baja forma.


Cuando ya tenían su gran imperio formado por varias ciudades con sus respectivos reyes, como Micenas, Tirinto, Argos o Pilos, decidieron que ya no querían seguir teniendo que pagar las altas cuotas a Troya por pasar sus barcos el estrecho de los Dardanelos hacia el Mar Negro. Por esta razón hacia 1250 a.C. decidieron acabar con ella y tras sitiarla la conquistaron y quemaron hasta sus cimientos.



La guerra de Troya



No se sabe si Homero escribió una historia envuelta en sucesos mitológicos para adornar la verdadera guerra o si simplemente aprovechó una circunstancia real acaecida siglos antes para inventar una bonita historia de amor, amistad y guerra.


Aun cuando el rey Agamenón de Micenas hacía tiempo que quería meterle mano a Troya por la riqueza que ésta acumulaba y porque estaba en un lugar que era paso de barcos y caravanas de Asia a Europa y eso tenia que dar mucho dinero por el peaje, pero sabia que los otros reyes no aceptarían ir contra una poderosa y rica ciudad como Troya por la ambición de un hombre. Quien se lo puso a huevo fue Paris, hijo menor de Príamo rey de Troya. Éste fue invitado junto con su hermano mayor Héctor por el rey de Esparta, Menelao. La cosa ya venia de lejos puesto que antes de nacer, su madre tuvo un sueño en que daba a luz una antorcha que incendiaba Troya. El oráculo le dijo que el que iba a nacer, o sea Paris, seria la perdición de la ciudad. ¡Cuanta razón tenia! El caso es que Príamo se enteró y ni corto ni perezoso cogió al nene y sin soltar una lagrimilla se lo dio a un pastor para que lo tirase por ahí. El pastor sintió pena, como suele suceder en los mitos, y decidió criarlo él. Estaba el muchacho, que era un rato guapo, rubio y de piel clara, cuidando su rebaño cuando se le acercaron tres diosas para que formara parte del primer concurso de Miss Mundo del que se tiene noticia. Zeus había preparado una cena a la que invitó a todos los dioses y ninfas. Solo dejó fuera, como en el cuento de blancanieves, a una llamada Discordia que era, como su nombre indica, una marrullera enredadora como... bueno todos conoceréis a alguna así. Discordia se coló sin invitación ni traje pero con un regalo, generosa ella. Una manzana de oro en la que decía ‘para la más bella’, y ahí la dejó en medio de la mesa entre una jarra de hidromiel y un plato de ambrosía. Todas las diosas claro, se lanzaron como harpías sobre el regalo diciendo que según estaba escrito le correspondía. Las finalistas fueron Hera, Afrodita y Atenea. Fueron a Zeus para que eligiera pero, como buen anfitrión y porque tonto no era, pasó de elegir, primero porque Hera era su mujer, Atenea su hija predilecta y Afrodita... bueno Afrodita iba medio en pelotas todo el rato así que tampoco quería ir en su contra, por si caía algo. La cosa es que se fijó en Paris y le llamó para que él eligiese. Las candidatas no solo posaron para él en bikini y traje de noche sino que en privado cada una le ofreció un don si era elegida. Hera le ofreció el poder político, Atenea el militar y Afrodita a la mujer más bella de los mortales. El por entonces pastor debió ver poco atractivos los dos primeros ya que en el monte con sus ovejas poco le iban a servir, sin embargo oye, si en vez de una pastora o una oveja, era la Miss Universo. Así que la manzana fue para Afrodita. Menudo mosqueo el de las otras dos y Zeus queriendo irse a la taberna del Olimpo donde Baco estaría ya borracho bebiéndose la bodega.


Al poco tiempo, Paris se presentó ante su padre durante las honras fúnebres que éste le celebraba (remordimientos de viejo). Aprovechó el viaje de su hermano Héctor a Esparta ya que Afrodita le dijo que Helena, mujer del rey, era la mas bella de las mortales. Bella y ligerita, porque en el momento en que vio a Paris se pensó que Menelao se iba a quedar en Esparta para siempre con su madre ya que a ella le esperaba la fama en Troya. En el barco se enteró Héctor que se llevaban un souvenir de Esparta más peligroso que si hubiera sacado dos kilos de cocaína por la frontera turca. Inmediatamente el rey de Esparta fue a contárselo a su hermano Agamenón que cuando éste se fue, despidiéndole con palmaditas en la espalda y lagrimillas en los ojos, se puso a saltar de alegría. Ya tenia la excusa. Dicho y hecho se embarcó junto a todos los reyes griegos hacia Troya. Pero justo cuando iba a soltar amarras se paró el viento, Afrodita que era hija del mar lo detuvo para que los troyanos tuviesen tiempo de llegar a casa. Un oráculo dijo que si querían que el viento soplara de nuevo Agamenón tenia que sacrificar a su hija Ifigenia y sin temblarle una ceja, la llamó y la mató. Entonces el viento sopló y todos para Troya. Entre ellos viajaba Ulises de Ítaca que era un gran estratega y Aquiles, héroe griego medio dios. Una vez en la playa Menelao salió de entre todos para que Paris y él lo arreglaran entre ellos y no tuviese que morir nadie. Héctor le decía a su hermano que era un cobarde por no salir y que tendría que salir él. Es que claro, debió elegir lo del poder militar, debió pensar Paris. O el político y arreglarlo todo como si fuera la ONU. Pero ya era tarde, había elegido ‘susto’. Y Menelao estaba allí abajo para machacarlo y no para echarlo a los chinos, y él era solo pastor. Salió de todas formas pero a la de dos espadazos salió corriendo como una nena a grito pelado. Mientras los de Aquiles habían encontrado un templo de Apolo en la playa y lo habían saqueado llevándose a su sacerdotisa Briseida. Agamenón decidió que la quería y como era su rey se la llevó, pero Aquiles decidió que pasaba de pelear hasta que le devolvieran lo suyo. Como les estaban dando para el pelo, el rey de Micenas le pidió a Patroclo, que era primo y medio amante de Aquiles (estos griegos no tenían reparos entre carne o pescado) que le convenciera. Como Aquiles estaba emperrado en que no, Patroclo robo su armadura y se hizo pasar por él. Héctor le dio carne de membrillo y le mandó fiambre a sus filas. Aquiles pilló un mosqueo de tres pares y se fue a las murallas a desafiar a Héctor. A pesar de que todo el mundo le decía que no, que Aquiles era invulnerable porque su madre le baño en una laguna mágica, Héctor bajó a la arena. Allí Aquiles se lo merendó en dos minutos y arrastró su cadáver atado a un carro alrededor de la ciudad y luego lo dejó allí sin enterrar para que no tuviera descanso eterno. Lo que tenia que oler el pobre Héctor después de dos días tumbado al sol como una foca, una foca muerta eso sí. Al final el viejo Príamo fue a por el muerto y Aquiles se lo devolvió, se dice que por pena pero yo creo que también debía ser por las protestas de los vecinos, hartos de oler a mojama de troyano.


Llevaban ya casi diez años los griegos en Troya y la puerta no se abría ni para sacar la basura. Ulises, que como hemos dicho era un gran estratega decidió que allí no entrarían como no fuese por medio de una trampa. Cogió un barco que se había destrozado y construyó un caballo enorme de madera. Lo llevaron por la noche a las cercanías de Troya y lo dejaron allí. Ellos cogieron sus barcos y zarparon. Un griego que dejaron allí abandonado dijo que era una ofrenda a Afrodita en señal de rendición. Los troyanos bajaron a la playa y allí no había ni rastro de botellón. Así que metieron el caballo y lo pusieron en la plaza de la ciudad para hacer una fiesta. Una hermana de Paris y Héctor era Casandra, tenia el don de la adivinación pero a cambio nadie la creería nunca en sus predicciones, una putada vamos. En cuanto Casandra vio el caballo empezó a chillar que el caballo destruiría Troya. La gente se echó a reír acostumbrada a sus locuras. Cuando llegó la noche y todo el mundo estaba durmiendo la mona de la macrofiesta que habían hecho se abrió la panza del caballo y de dentro salió Ulises con algunos griegos que habían estado todo el día escondidos a riesgo de que hubieran hecho caso a Casandra o a Laocoonte, un sacerdote que no se fiaba de los griegos ni trayendo regalos y le quiso meter fuego. Mataron a los guardias y abrieron las puertas. Los griegos que se habían dado la vuelta entraron y empezaron a matar y quemar por toda Troya. Paris vio a Aquiles y tensó su arco. En su oído escuchó a Afrodita que le decía: ‘Al talón, Paris, al talón’. Y allí que le tiró. Aquiles se cayó de lo alto de la muralla y se mató. Y es que la única parte vulnerable de Aquiles era el talón por que por ahí lo sostenía su madre cuando lo metió en la laguna. ¿Por dónde queríais que lo cogiese?. Los troyanos tuvieron que salir huyendo poblaron otras tierras mientras que los griegos regresaron a Grecia no sin muchos problemas, para muestra el regreso de Ulises a Ítaca. Pero eso ya es otra historia y merece ser contada en otra ocasión, como diría Michael Ende.



El fin de Micenas



Los aqueos trajeron consigo sus propios dioses indoeuropeos de carácter machista y guerrero. Zeus era el principal y Hera su esposa, Ares dominaba la guerra y Hermes el comercio. Junto a Atenea, Artemisa, Dionisos y Erinia formaban su panteón. Faltaban aun Apolo, Afrodita o Demeter y Hefesto que eran dioses orientales y solo se veneraban en Troya. Eran por tanto enemigos aún. La sociedad también estaba constituida al estilo indoeuropeo donde el principal era el rey o wanax. Debajo de él estaban los príncipes y señores militares o lawagetas que eran todos primos, hermanos o cuñados del rey. Todo quedaba en casa. También estaban los telestai o grandes terratenientes. Y debajo de ellos el resto de los habitantes o damos. El wanax tenia todo el poder en la ciudad y sus territorios así como otros reyes que le debieran obediencia. En el ámbito local gobernaba el pasireu y un consejo de ancianos o gerousia. Tras la caída de los reyes micénicos, quedó como líder principal el pasireu que derivó en el basileus y la gerusia o consejo, que fueron los que siguieron gobernando en los pequeños pueblos cuando los reyes huyeron.


La agricultura se basaba en el trigo y la cebada, el olivo y la vid. La ganadería en cabras y ovejas, además de caballos para la guerra. Continuaron con la fabricación de bronce para armas y objetos, la industria textil de la lana y el lino, así como el comercio marítimo heredado de los minóicos. Para garantizarla procedencia y que los productos no habían sido adulterados en el camino, así como para contabilizar compraventas, los aqueos inventaron los nódulos. Eran unas bolitas de arcilla que se hacían con los dedos alrededor de una cinta de cuero o fibra y que servia como etiqueta y lacre. En él se ponían todos los datos relativos a lo que contenía un ánfora o incluso lo llevaban al cuello los bueyes destinados a sacrificio. Los nódulos que debían estar intactos a la hora de la recepción, se guardaban como contabilidad como las bolitas del gordo de Navidad.


Y todo iba bien para los gordos reyes micénicos y sus súbditos hasta que por fin sobre el 1200 a.C. se cumplió otra vez el dicho: ‘De la calle vendrán y de tu casa te echarán’. Los reyes aqueos que después de la caída de Troya y Creta se habían quedado solos en el gobierno de la zona, como no tenían contra quien pelear y su naturaleza guerrera les hacia aburrirse, se dedicaron a pelearse entre sí. Las poblaciones se empezaban a hartar de tanta guerra y se fueron desligando de las ciudades aqueas yéndose a las montañas a malvivir pero en paz. Este hecho trajo una importante merma económica a las grandes ciudades. A esto se unió la llegada a la montañosa península del Peloponeso de nuevas invasiones indoeuropeas, griegos también en busca de territorios y pastos, los dorios. A partir de entonces se inicia lo que se ha dado en llamar, la Edad Oscura. Lo veremos más adelante.

21 de julio de 2010

Arenas Sagradas. Egipto Arcaico

Egipto y el Nilo


Egipto, cuna del saber, de la medicina, de la astronomía, de la arquitectura y vaya por dios, de las matemáticas. El Egipto antiguo era en sí un río, el Nilo, rodeado a ambos lados de uno de los desiertos más inhóspitos de la tierra. El desierto libio, el extremo oriental del Gran Sahara, es cruzado por el único gran río africano que fluye hacia el norte dando a sus orillas un verdor y una fertilidad enormes gracias a las inundaciones anuales que cubren varios kilómetros a ambos lados del río y que desemboca en multitud de brazos que atraviesan un enorme delta que como una Venecia gigantesca se asoma al Mar Mediterráneo. Debido a lo extremo del clima que lo rodea, los egipcios apenas tuvieron relación con sus vecinos durante la prehistoria. Kemet, la tierra negra, es como llamaban los egipcios a Egipto. Por el contrario, todo lo demás, tanto el desierto que les rodeaba como cualquier país extranjero era para ellos ‘Desheret’, la tierra roja (de ahí proviene la palabra desierto).


El Iteru, como llamaban al Nilo, era la columna vertebral del Imperio que estaba a punto de comenzar. Una gigantesca autopista acuática por donde fluctuaba la ruta comercial entre los dos reinos que se habían formado en la segunda mitad del IV milenio a.C. La economía de Egipto se basa en la agricultura y el ciclo vital se dividía en tres: Akhet (Junio-Septiembre) era el periodo de la gran inundación, Peret (Octubre-Febrero) era el periodo de la siembra después de esperar que el agua se drenara y de labrar el rico lodo que dejaba el río, y por último Shemu (Marzo-Mayo) que era el periodo de la cosecha. Egipto siempre produjo, gracias a la precisa y segura inundación que siempre solía ocurrir en los mismos días, mucha más cosecha de cereales de la que eran capaces de consumir, por lo que comenzaron a comerciar con sus vecinos del Mediterráneo (Chipre y costa Palestina).


Egipto se dividía en 42 provincias o nomos gobernadas por un administrador o nomarca representante del Faraón. Cada nomo debía pagar un tributo en especie o en trabajo al Faraón según su producción, que los recaudadores acumulaban para cuando el Tyaty o Visir viniera a recogerlos. Además el estado exigía que durante algunas semanas, normalmente coincidiendo con la inundación en la cual no se podía hacer nada, una persona de cada casa tenia que trabajar para el estado en obras públicas.



Las dos coronas


Durante la etapa predinástica, sobre el 3500 a.C., los habitantes del delta iniciaron un sistema feudal y fundaron dos reinos separados por uno de los brazos del Nilo. El reino del Junco que estaba en una zona pantanosa y húmeda, y el reino de la Abeja situado en lugares más altos pero sumamente fértiles. El reino de la Abeja conquistó al del Junco y unificó el delta creando el Bajo Egipto. Los que huyeron remontaron el río y fundaron un nuevo reino, el Alto Egipto. Reprodujeron su vida en el delta e incluso bautizaron sus ciudades como las que dejaron atrás y por eso se repiten muchas en ambos reinos.


El Bajo Egipto, llamado así por estar en el curso bajo del río, llegaba desde las orillas del Mediterráneo hasta la ciudad de Memphis (a unos 40 Km del actual Cairo) y el Alto Egipto de allí hasta la primera catarata (actual presa de Asuan). El rey del Bajo Egipto tenia como símbolos reales una corona de color rojo, el desheret, formada por un gorro bajo con una especie de larga peineta hecha de material vegetal teñido, con una especie de varilla rizada en la punta que salía hacia delante y en la frente un áspid (serpiente) y se sentaba sobre un trono decorado con plantas de papiro. A su vez, el rey del Alto Egipto se tocaba con una corona blanca formada por un alto gorro cilíndrico acabado en punta redondeada llamada hedyet. Su trono estaba rodeado de lotos tallados.


En Tinis, una ciudad en mitad del Alto Egipto, surgió un rey llamado Narmer. Corría el año 3050 a.C. y descendió por el río para tomar al Bajo Egipto por la fuerza de las armas. Así controlaba las rutas comerciales del Mediterráneo y el Sinaí, además se cobraba la venganza sobre los conquistadores de sus antepasados. Narmer fundó una ciudad en la frontera entre ambos reinos para indicar a los del delta que él era su amo. Esta ciudad no es otra que Memphis. Se convirtió en el primer faraón de Egipto. La palabra faraón proviene de la pronunciación hebrea para ‘peer-a’ que significa Gran Casa, nombre con que se designaba la residencia del rey y, por asimilación, al que residía en ella. Narmer murió en el 3007 cuando estaba de cacería y lo atacó un hipopótamo, curiosamente el animal que aun hoy día mata a más personas en África.


Le sucedió su hijo Aha que además era médico. Aha murió en 2975 después de haber incluso escrito un tratado de cómo abrir cuerpos (vamos que te sajaba como una aceituna en menos que canta un ibis). Parece ser que le sucedió como regente su esposa Neithotep que era del Bajo Egipto y que se casaría con él como medio de ser aceptado por sus vasallos. Sin embargo quien reinó al año siguiente fue el hijo de una de sus concubinas llamada Jenetap, quizás por ser mayor y necesitar ya un gobernante varón o simplemente porque se sentó en el trono y no había quien se lo quitara. Su nombre era Dyer y se casó con una princesa llamada Merytneit (por su terminación ‘Neit’ también seria del Bajo Egipto ya que Neit era una diosa venerada allí). Dyer subió por el Nilo hasta la segunda catarata adentrándose en Nubia, un reino entre Egipto y Sudan habitado por gente de raza negra que los egipcios llamaban ‘Ta-Seyti’, tierra de la gente del arco, ya que ellos no solían pelear con esta arma. Les dio un cachete y se volvió con lo que pilló, probablemente también para asegurarse los bosques de ébano que había en la región.


Merytneit le sucedió cuando Dyer murió en 2927 y mientras su hijo Dyet crecía lo suficiente como para subirse al trono de loto y papiro. Pero Dyet duró poco y murió en 2914 sucediéndole su hermano Den (su madre estuvo también de regente con él mientras se hacia mayor, por eso Merytneit se enterró con los honores de un faraón). Este Den era un personaje o su madre le tuvo que enseñar bastante porque hizo muchas cosas. Aparte de acabar con la hambruna que asoló el país durante el reinado de su hermano, el faraón niño, ordenó censar a todos los ciudadanos y su ganado, quería saber sobre cuanta gente iba a reinar y de que carne disponía. Como en el Sinaí había minas de malaquita y de ahí extraían cobre, Den se fue hasta allí a reclamar el territorio. Para que todos los egipcios le vieran como su faraón independientemente de si era del Bajo o Alto Egipto, unió las dos coronas en una, combinándolas. Así rodeó el casco blanco del Alto Egipto con el gorro con peineta rojo del Bajo y creó el ‘sejemty’ y se proclamó faraón de todo Egipto. Se hizo enterrar, como su hermano, con 130 criados asesinados para que le sirvieran en la otra vida. Un angelito. Celebró por primera vez la fiesta ‘Heb Sed’ que era como un jubileo cuando se cumplen 30 años de reinado y se hacia para renovar el poder del faraón.


En 2867 le sucedió su hijo Adyib que ya debía ser muy mayor. Celebró un Heb Sed pero no por llevar 30 años de reinado sino porque estaba tan viejo que pensaron que así se rejuvenecería. Pero no lo hizo y se murió en 2861 (se le había pasado el arroz y cascó pronto). Ahora viene una cosa curiosa que solieron hacer muchos faraones posteriores. Cuando el sucesor de Adyib subió al trono ordenó que se borraran los cartuchos con el nombre del faraón muerto. Era una manera de hacerlo desaparecer para siempre. Los egipcios que eran muy listos sabían que la vida eterna pasaba por ser recordado. Los hombres sin nada pasaban por la tierra y desaparecían sin más. En dos generaciones nadie les recordaba. Alguien importante necesitaba perdurar en el tiempo dejando sus estatuas, grabados sus nombres, etc. Borrarlos era desaparecer. Cualquiera de nosotros trata de recordar a sus antepasados y de que sus descendientes le recuerden, dejando fotos u obras de cualquier tipo. Cuando olvidamos el nombre de un bisabuelo o se pierde su recuerdo, es como si jamás hubiera existido y eso los egipcios, que llevaron la creencia en el más allá a su máxima expresión, lo sabían.


Semerjet, posiblemente hijastro de Adyib, usurpó el trono, y una serie de ‘prodigios’ y catástrofes hicieron peligrar su cabeza. El Bajo Egipto de rebeló varias veces. Cinco años después de subir al trono, en 2857, murió sin pena ni gloria. Su sucesor fue Qaa y probablemente era hijo o hermano de Adyib. Se vengó de Semerjet haciendo lo mismo que él hizo, borrando su nombre. Qaa tampoco hizo mucho y murió en 2828 a.C. dando por finalizada la I Dinastía de Egipto.



La primera gran crisis en el Imperio



La II Dinastía comienza con una invasión militar del delta para devolver la normalidad a la región que se había rebelado gracias a los años de revuelo en el trono de loto y papiro. El jefe de esa operación militar era posiblemente un general del faraón fallecido que se casó con una de sus hijas. Su nombre anterior no se conoce, pero cuando apaciguó el delta se coronó faraón con el nombre de Hetepsejemuy ‘Los dos poderes están en paz’. Reinó durante 28 años hasta que su hermano inició una revuelta palaciega para derrocarlo.


Pocas cosas se conocen de los faraones de esta dinastía mas que sus nombres y algunas construcciones donde sus funcionarios estamparon sus cartuchos con cilindros de hueso (que empezaron a usarse con Hetepsejemuy). Los faraones de estas dos dinastías se enterraban en las ciudades de Abydos en la primera catarata y en Naqqara, junto a Memphis. Aun no construían pirámides y se enterraban en el suelo bajo una construcción llamada mastaba (es como una pirámide a la que se le quitaran tres cuartos de la parte superior y quedara solo la base). Los cementerios se levantaban en la orilla occidental del Nilo, donde se ponía el sol y se creía que navegaba el dios Osiris en su barca del sol por el inframundo para volver a salir por el Este al día siguiente.


En el mito de Osiris puede leerse la historia de la formación del Imperio. Osiris era el hijo de Geb (dios con forma humana pero de color verde que simbolizaba la tierra) y Nut ( diosa del cielo simbolizada por una mujer con los pies y las manos en la tierra y el cuerpo arqueado y cubierto de estrellas bajo la cual se desenvolvía la vida). Geb y Nut eran hermanos y sin embargo se liaron. Se liaron y se liaron tanto que Nut se quedó embarazada. El padre de Geb y Nut, Shu (el aire) había recibido una advertencia del dios Ra (el sol, creador del mundo cuyo nombre real era desconocido por todos ya que si algún día se descubría el mundo desaparecería. Ra era el nombre que los egipcios daban a los rayos que emanaba del dios). La advertencia era que si el cielo y la tierra se unían el caos se adueñaría de la tierra. Shu se llevaba todo el santo día detrás de sus hijos para separarlos a pesar de que él mismo se había casado con su hermana Tefnut (la humedad de la mañana nacida de la saliva de Ra). Pero claro, Shu no podía estar a todo y en cuanto se despistaba ¡zas!, los niños se liaban.


El caso es que cuando Ra se enteró no veas la que se lió. Tanto que prohibió que diera a luz en ningún día del año. En aquella época el año egipcio tenia 360 días y Thot (dios de la sabiduría con cabeza de ibis) que era un dios lunar y le ganó cinco días a la luna en una partida para que Nut pudiera dar a luz fuera de los días de Ra. En estos cinco días nacieron Osiris, Seth, Isis y Neftis.


Osiris, que nació como hombre y que creó la nación egipcia y les enseñó todo, se supone que es la representación de los reyes predinásticos como el Rey Escorpión.


Seth, con extraña cabeza animal de color negro, hocico curvado hacia abajo y orejas cuadradas, señor del mal y de las tinieblas, del desierto y la sequía. Era venerado en parte del delta del Nilo. Envidioso de Osiris lo engañó para matarlo y lo descuartizó, repartiendo sus trozos por todo el sur de Egipto. Isis, hermana y esposa de Osiris lo buscó por todas partes y reunió todos los trozos. Anubis, dios de los muertos hijo de Neftis y de su hermano Osiris (aunque era la mujer de Seth, como éste no podía tener hijos, se enrolló con Osiris, como para no matarlo), ayudó a Isis a embalsamar a Osiris y desde entonces se hizo un dios y su piel se volvió verde como la de los cadáveres. Isis quedó embarazada de Osiris y dio a luz a Horus, el dios con cabeza de halcón. Horus era venerado principalmente en el Alto Egipto y cuando fue mayor de edad se enfrentó a su tío Seth y lo expulsó al desierto. Este mito recuerda la historia de la unificación del delta primero y expulsión de los rebeldes hacia el sur y luego como volvieron y conquistaron el delta y reunificaron todo Egipto.


Siguiendo con la II Dinastía, en 2800 Nebra sigue a Hetepsejemuy, posiblemente fuese el hermano traidor. En 2785 le siguió Nynecher y en 2742 fue Uneg. Senedi subió al trono en 2735 y a su muerte el imperio se dividió. Neferkara gobernaba el Alto Egipto en 2724 y a partir de 2719 Neferkarasokar gobernaba el delta en su nombre aunque era considerado faraón. A Neferkarasokar le sucedió Hudyefa. Entonces subió al trono del alto Egipto Jasejem en 2709 y consiguió volver a unificar los dos Egiptos. Cambió su nombre a Jasejemuy que quiere decir ‘los dos poderosos resplandecen’. Casó con una princesa del Bajo Egipto y reinstauró el culto compartido a Horus y Seth. Con su muerte en 2682 finaliza la dinastía y el periodo arcaico o Tinita de Egipto. Va a dar comienzo la III Dinastía y el Imperio Antiguo.

16 de julio de 2010

Los imperios del Génesis. III milenio en Mesopotámia.

En el 3200 a.C. la ciudad de Uruk en Mesopotamia, a orillas del Eufrates, perdió todo su poder. Hasta entonces había gobernado sobre el resto de ciudades y aldeas que la circundaban gracias a la armas de cobre que usaban.



Grandes inundaciones en la zona de confluencia de los ríos Tigris y Eufrates hicieron que se abandonaran las aldeas y se fueran a las ciudades con lo que estas crecieron y pudieron enfrentarse a la gran urbe.



Fue un periodo de guerras entre las ciudades de Umma, Lagash, Uruk y otras que se fortificaron y fueron alternándose en el poder unas sobre las otras. Cerca de allí se había formado en la orilla iraní del Golfo Pérsico un imperio de tribus semitas llamado Elam con capital en Susa.



Los grandes reyes sumerios se andaban siempre a la gresca como los niños en una guardería. No había tregua. A mediados del III milenio, Eannatum de Lagash venció a la ciudad de Umma y con ella acabó de conquistar toda Sumeria exigiendo a cada habitante una cantidad de grano que debían depositar en los templos/graneros de la diosa Nina. Pero en 2350 aproximadamente surgió en Umma un rey llamado Lugalzagesi. Con un genio de mil demonios se encaminó a Lagash y la sitió hasta vencerla. Con el ánimo subido decidió que porqué no coger el resto de ciudades mesopotámicas y dicho y hecho, se dedicó a conquistar todo el territorio desde el Golfo Pérsico hasta el Mediterráneo.



Lugalzagesi acaparó más títulos que la Duquesa de Alba en los años que reinó en Sumeria y además era sumo sacerdote de todos los dioses que hubiera, con lo que todo el poder terrenal y celeste era suyo por siempre jamás. O eso creía él.



En la ciudad de Kish vivía un reyezuelo que le reía las gracias a Lugalzagesi como no podía ser menos, teniéndole como tenia aprecio a su cuello. El rey Urzababa de Kish, tenía un empleado llamado Sharrum-Kin (Sargón en castellano) que era su copero. El copero era alguien muy importante y poderoso porque venia a ser el bodeguero o encargado del vino. Está claro que debía manejar mucho dinero e influencias. Sharrum-Kin, al que desde ahora llamaremos Sargón, era de origen acadio (semitas que vivían al norte del desierto arábigo) y una noche tuvo un sueño en el que la diosa Innana ahogaba en sangre al rey Urzababa. Sargón se lo contó, no creo que por inocencia sino para ir metiéndole miedo en el cuerpo. Sargón debía estar sintiendo picorcillo en las palmas de las manos y contando con el beneplácito de algunos ricachones de Kish y le debían estar entrando unas ganas locas de darle en los dientes al rey. Urzababa que andaba mosqueado con su bodeguero le envió como quién no se da por aludido a ver a Lugalzagesi para llevarle un cartita diciendole que era correo de cortesia entre reyes. En aquella época no habia papel ni e-mail y se escribia en tablillas de arcilla, una especie de losas de barro acuchillada con una cañita a modo de escritura. Tampoco existian los sobres y como mucho la llevaria en una bolsa de cuero o similar. Imagino que Sargón se haria el analfabeto o que Urzababa creia que no sabia escribir en sumerio y una vez en camino sacó la tablilla y le echó un vistazo. ¡Por Innana bendita! En la carta decia algo así. ‘Mira Lugal, soy tu amigo Urza. Ahí te mando a mi copero que está teniendo últimamente unos sueños muy raritos. Si no te importa y tienes tiempo y un ratito de lugar le metes entre las costillas una cuarta de bronce bien afiladita para que descanse bien de ahora en adelante. Sin más se despide el monarca de Kish’.

Sargón I





Cuando Sargón leyó esto en vez de asustarse y coger las de Babilonia (el Villadiego de Sumeria) como hubieramos hecho cualquiera de nosotros, convence al ejercito que le acompañaba y con tropas de nómadas acadios, como él, que seguramente habria ya llamado por si acaso, puso sitio a Uruk, que era donde en esos momentos tenia el chalet presidencial Lugalzagesi.



El resto de ciudades no movió un dedo pensando que Sargón depondria al rey y todos quedarian libres de su tirania. Lo que no imaginaban es que Sargón pretendia tomar su relevo como rey de todo Sumeria.



Efectivamente, Sargón después de encadenar al rey sumerio y enviarlo a Nippur, la ciudad del templo de Enlil (dios acadio de las guerra) donde seguro que no le alojarian en la suite presidencial, remontó los grandes ríos para ir tomando ciudad a ciudad toda Mesopotamia. Los acadios usaban un arma que hasta entonces no era conocida por los sumerios y que los debió dejar flipados, me refiero al arco curvado. Imaginaos esa fila de sumerios con escudos de pellejo de cabra y una lanza o una espada de bronce creyendose ser un marine americano y que de pronto desde lejos les llega una lluvia de flechas. Debieron pensar que los dioses les estaban castigando o algo así por que la mayoria de ciudades prácticamente se rindió nada más ver aparecer el estandarte de Sargón. Para no dejarse nada atrás, Sargón se fue a por Elam que como ya dije estaba al otro lado del Golfo Persico. Luego subió por las orillas de los dos grandes ríos y no paró hasta llegar a ver los grandes bosques de cedro del Libano y tocar con los dedos las arenas del Mediterraneo en Palestina, llamada Canaán entonces y poblada por pastores semitas seminómadas. Creó el Imperio Acadio, formado por una base de ciudades sumerias y gobernantes y milicias acadias. Sargón I el Grande murió sobre el 2279 a.C. y enseguida las ciudades conquistadas por él se rebelaron. Sus dos hijos le sucedieron y tuvieron que sofocar muchas más. Hasta que en 2254 a.C. subió al trono de Agadé, la capital acadia, el nieto de Sargón, Naram-Sin. A pesar de que expandió aun más su imperio cometió un error que le costó la caida en desgracia. Siendo nieto de alguien tan soberbio como Sargón, él quiso llegar a más. Lo que pasa es que su abuelo era soberbio pero tenia clase y aliados. Naram-Sin se quedó sin ellos cuando se llevó todos los objetos sagrados del templo de Nippur, que era como el Vaticano de entonces. No solo eso sino que insultó a todos los dioses invistiéndose a sí mismo como dios. Se paseaba el muy incauto con un gorro conico de oro, la corona real del tiempo, adornada con dos cuernos que era un ornamento divino. Esto mosqueó mucho a sus subditos ya que además el mocito no era capaz de detener las rapiñas que hacian en sus ciudades una tribu de nómadas que vivan en las montañas, los guti. Agotado por las guerras y amargado por que no le queria nadie murió en 2218 a.C. dejándole el marrón a su hijo Sharkalisharri. Este pobre rey se las tuvo que ver con una ciudades sumerias bien cabreadas y deseando que el nuevo rey diera un tropezón para empujarle y que se desmochara. Los guti siguieron dando por saco desde las montañas del norte y se sumaron a la escabechina unas tribus del desierto arábigo, de donde mismo llegaron los acadios, y de lengua semita como ellos, los amorreos. Para que sepais lo que pensaban los sumerios de estos amorreos aquí os dejo una muestra encontrada en una tablilla de arcilla:



Los martu (amorreos en sumerio) no conocen el grano... Los martu no conocen ni la casa, ni la ciudad, los zafios de la alta estepa... Los martu que desentierran las trufas [trufas salvajes de montaña, poco deliciosas]... no se inclinan para cultivar la tierra, comen carne cruda, no tienen casa durante toda su vida, no se entierran tras su muerte... Los martu son un pueblo saqueador con los instintos de las bestias salvajes.’





La puntilla se la clavó el rey de Elam, Puzurinsusinak (aunque parezca mentira se llamaba así) que habia cosechado algunas victorias contra los nómadas de las montañas y se encontró con fuerzas para quitarse el yugo acadio. El rey murió Sharkalisharri murió asesinado en 2192 a.C. y con él el Imperio. Aunque hubo seis reyes más en Agadé, ya no existia Imperio Acadio ni nada por el estilo, las ciudades sumerias se habian independizado. Los guti acabaron arrasando Agadé unos cincuenta años después, tambien acabaron con Elam. Entre la caida de Acad y el fin del III milenio, se pudo vivir un renacimiento de los sumerios de Lagash y Ur.



Para acabar, decir que durante estos cinco siglos es cuando comienza a usarse la burocracia y la estratificación social. La administración sumeria constaba de muchos funcionarios que lo anotaban todo en tablillas. Contratos, ventas, compras, impuestos, sueldos y horarios de trabajo entre otros, todo ello administrado por comisarios, inspectores y policias. Habia un sistema de pesos y medidas estable y comenzaba a circular el dinero. A parte de los gobernantes, la sociedad se dividia en hombres libres y los de clase inferior. Ademas estaban los esclavos que tambien se dividian entre los que hacian trabajos domesticos y los namra o prisioneros de guerra que hacian las labores más duras o indignas.

Finalizan en 2003 a.C. las dinastías sumerias debido, como no, a los guti y amorreos que se habian convertido en la pesadilla de estas pobres ciudades del desierto. Los amorreos serian los protagonistas en la región a partir del II milenio a.C. pero eso ya es otra historia y tenemos mucho que contar aun de otra zona vecina, Egipto.

8 de julio de 2010

China, al otro lado.


Habíamos pasado de puntillas por el lejano Oriente, en el que también había gente oye. Esa gente vivía, como no, a orillas de un gran río, en su curso bajo. Vemos que en el fondo la Humanidad no copia en estas épocas tan primitivas sino que, primero, busca condiciones y paisajes similares que les resultan agradables para vivir y segundo, a semejantes condiciones, semejantes problemas y por consiguiente, semejantes soluciones.


En el territorio de la actual China se asentaron los Homo Sapiens hace unos 40 mil años. Su aspecto físico seria muy semejante al de los habitantes de Europa. Morenos y de piel curtida por el sol, llevarían una existencia cazadora-recolectora al igual que los del resto de Sapiens del mundo. Vagarían en busca de comida entre la gigantesca pared de piedra de los Himalaya al norte y las orillas del Océano Índico al sur, a través de un pasillo surcado por multitud de ríos que bajan desde la cordillera más alta del mundo.


El río elegido para iniciar el Neolítico en oriente fue el Huang Ho o Río Amarillo que fluye hacia el este desde la cordillera del Himalaya haciendo un lazo enorme hacia el norte para regar el borde este del desierto del Gobi, el más extremo y exótico del mundo. En su curso final es un valle muy llano y extenso que desemboca en el Mar Amarillo. Allí se asentaron los chinos neolíticos allá por el 4500 a.C. e iniciaron una cultura basada en el cultivo de arroz y la domesticación de un animal que alimentará durante miles de años a la humanidad, el pollo.



A esta cultura se le llama Yangshao y es heredera de una cultura anterior unos mil años que en el curso medio de ese mismo río, en aquel lazo que bordeaba el Gobi, cultivaban mijo y domesticaron perros y cerdos (para el mismo fin, es decir, para comérselos. “Pelo güeno, lico, lico” diría un cocinero de fama de Yangshao). La diferencia entre estos primeros chinos y los Yangshao es que estos últimos construyeron las primeras aldeas. Un ejemplo es la de Bampo, construida dentro de una empalizada y rodeada de un foso. Tenia una construcción grande comunitaria de paredes de troncos y ramas revestidas de barro por fuera y por dentro y de forma rectangular. Un pequeño vestíbulo daba paso a una gran sala con un hogar en el centro y un banco para dormir separados del suelo. La cubría un techo en forma de pirámide de paja trenzada. Alrededor había pequeñas casitas individuales. Fuera del recinto había hornos y un cementerio para adultos ya que los niños se enterraban en vasijas dentro de la casa. Aún no conocían el torno de alfarero.


En la zona de Indochina se cultivan desde la misma época guisantes, habas y judías.



La cultura Yangshao evoluciona al unirse a otras dos culturas que habían nacido en sus fronteras. En la península de Shandong, donde desemboca el río Amarillo, estaba un pueblo dedicado a la pesca en las marismas del Mar Amarillo, los Dawenkou. Y al norte, al otro lado del Mar Amarillo, en la desembocadura del río Liao (y no es que el río tenga mucho que hacer, es que los chinos como sabéis hablan así de raro) a su vez florece una cultura dedicada a fabricar objetos de jade y que ya tenían una élite gobernante en tres niveles de jerarquía.



La cultura que a partir del 2000 a.C. reúne a estas tres se llama Longshan y cubre casi la totalidad de la Llanura del Norte de China (ver el mapa para localizar todas estas culturas). Prácticamente se dedican a cultivar arroz en terrazas anegadas por el río. Usan objetos de cobre y comienzan a formarse ciudades como tales. Un siglo más tarde se inicia una despoblación de la zona quizás debido a hambrunas persistentes y los chinos de entonces en vez de montar bazares se marcharon hacia el interior. Allí iniciaron una cultura llamada Erlitou que construyó dos grandes palacios y dio comienzo a la primera dinastía llamada Xia.


La historia de la dinastía Xia se enmarca casi en la leyenda y no hay constancia de la verdadera existencia de sus emperadores.


Las tribus que formaban la cultura Erlitou se alternaban en el poder sobre las demás y su gobernante habitaba el palacio real. Según cuentan las leyendas, uno de esos reyes llamado Yao ordenó a un tal Gun que hiciese un sistema para controlar las inundaciones del río Amarillo. El siguiente gobernante, Shun, ordenó ejecutar a Gun por que no supo cumplir su cometido. Yu, el hijo de Gun, tomó el relevo. El trabajo le llevó trece años durante los cuales dicen que pasó solo tres veces frente a su casa y no entró para no entretenerse ni se le pasase por la cabeza abandonar. Realizó una serie de canales que aprovechaban el agua de las inundaciones para regar extensos arrozales. Shun quedó tan impresionado que le nombró sucesor. Se cree que gobernó durante 45 años y que murió durante una cacería. Le llamaron Yu el Grande y a su muerte le sucedió su hijo Qi (como hoy, no se complicaban buscando nombres).


Cuentan que Qi nació estando su padre controlando una de esas terribles inundaciones y que Yu solo había estado con su mujer tres días (quizás de ahí el apodo de Grande). Yu tenia la intención de pasarle el trono al que le tocaba de la siguiente tribu pero los ancianos decidieron que le correspondía a su hijo en señal de respeto a su padre. De esa forma se convirtió en una dinastía. Qi gobernó diez años y le sucedió Tai Kang, su hijo, que se dedicó a cazar y cazar y no hizo nada más en los diecinueve años que reinó. Tan ausente del reino estaba que su hermano Zhong Kang decidió que ya estaba bien y lo derrocó dejándole por ahí cazando. Tai se murió unos años después ahogado en un lago, imaginaos qué hacia. Sí, sí, cazar. Zhong gobernó 13 años y le siguió su hijo Xiang que era un gallito y se dedicó a pelearse con todo lo que le rodeaba hasta que un tal Han Zhuo se rebeló y le dio guerra durante veinte de los veintiocho años de gobierno. Hasta tal punto llegó la pelea que a Zhong le costó la vida. Eso sí, su hijo y heredero le vengó restaurando la dinastía en el 2079 a.C. Cuando Han Zhuo envió a sus hijos, que eran los que le repartían el bacalao, a matar a Zhong, su esposa que estaba embarazada se escapó por un boquete de la pared que habían abierto los perros (seguro que días antes había puesto el grito en el cielo al ver el agujerito).


Escondidos entre unas tribus del norte creció el pequeño Shao, dejando a Han convencido de que había matado a toda la familia. En unas tierras que le dio el rey de aquella tribu que le acogió y con dinero y armas del primer ministro de su padre, fue creando un territorio propio. China era un enorme territorio vacío y como premio los reyes solían regalar terrenos enormes a sus generales para que los poblaran y cultivaran.


Shao se aprovechó de que Han era un rey malísimo con su gente y fue enviando gente para que le hiciera publicidad en los antiguos territorios de su familia, así cuando marchó con su ejercito hacia la capital la gente se le arrodillaba como su rey y le abrieron las puertas. Una lección de marketing magistral que hizo que Han se suicidara en el palacio cuando se vio solo ante Shao que venia con ganas de hacérselo pasar mal (antes ya les había dado lo suyo a los dos niños de Han).


Reinó durante veinte años. Le siguieron, entre 1985 a.C. y 1600 a.C., once emperadores: (pongo aquí sus nombres por si os interesa) Zhu, Huai, Mang, Xie, Bu Jiang, Jiong, Jin, Kong Jia, Gao, Fa, y Jie.


Durante el reinado de Jie que era un bicho corrupto y depravado que además tuvo la desgracia que vivir el invierno volcánico del año 1628 a.C. cuando explotó el volcán de Thera (isla Santorini, Grecia actual). Fue un año sin verano donde hubo nieve y hielo en Julio, lluvias torrenciales que destruían edificios y alternancias de calor/frio extremas. Una catástrofe que hizo que sus vasallos se rebelaran ante el hambre del pueblo y el pasotismo del emperador. Los Shang, un pueblo vasallo durante algunos siglos de los Xia tomaron el relevo e instauraron su propia dinastía entre 1600 y 1400 a.C.


Los Shang tuvieron 30 emperadores, el primero se llamó Tang y fue el que derrocó a Jie de los Xia mandándolo a su casa. Los Shang crearon una cultura que se llamó Erligang y que tenia grandes ciudades rodeadas de muros gruesos y que se dedicaban a la creación de objetos de bronce, metal que traían de zonas lejanas, siendo la verdadera primera cultura de la Edad del Bronce en el lejano Oriente y la primera dinastía de la que se sabe que sus emperadores existieron realmente.

China comenzaba a inventar sus símbolos de escritura, alguno de los cuales aun siguen en su alfabeto, y se encamina hacia la Historia.

18 de mayo de 2010

Los pilares de Europa. Las primeras invasiones

Mientras el Rey Escorpión se enseñoreaba de Egipto, en Europa algo se mueve.

Al este del río Volga se inicia por esas mismas fechas (3500 a.C.) una cultura de pastores y guerreros. Son los indoeuropeos. Fabrican sus armas de cobre y cabalgan a lomos de caballos. Este es su gran logro, la domesticación de este animal que les hace moverse con rapidez y atacar aldeas de agricultores neolíticos de las regiones limítrofes con la estepa. Siguieron el mismo camino que antes habían llevado a los primeros pueblos neolíticos hacia el interior de Europa. Por el norte hacia las orillas del Báltico, por el centro, bordeando el Mar Negro, hacia la llanura Moldava y la desembocadura del Danubio, la gran autopista centroeuropea, y por el sur cruzando Turquía hacia los Balcanes.

Estos indoeuropeos dejaron su huella, como no, en sus enterramientos. No tenían aun literatura ni DVD’s para dejar sus memorias y además se dedicaban más que nada a cargarse aldeas y aldeanos. La cultura neolítica se basaba en una sociedad matriarcal. Las culturas agrícolas primitivas veían a la mujer como el centro de su mundo, se imaginaban a la Tierra como una diosa madre que era fecundada por la semilla cada año y luego daba a luz las espigas y frutos. Creían en una triple diosa (joven, madura y anciana) que seguía su universo estacional en la que era joven en primavera, cuando era fecundada, daba a luz en verano-otoño como mujer madura y moría anciana en invierno para renacer de nuevo en la primavera siguiente. Sus cultos consistían en sacrificios de reyes anuales varones por sacerdotisas que se apareaban con ellos durante ese año para degollarlos luego en otoño y regar los campos con su sangre. Estos cultos aun se reflejan en las viejas tradiciones de los pueblos (regar los campos con vino o cerveza después de la cosecha o la vendimia, matar al cerdo, romerías de vírgenes, etc.). Durante el año, el rey elegido vivía como un sultán conviviendo con la sacerdotisa aun a sabiendas de que al final del verano seria sacrificado y en primavera otro rey tomaría su relevo otro año más.

Los indoeuropeos llegaron a romper toda esta cultura. No solo trajeron una nueva lengua y nombres de cosas que los neolíticos no usaban: herramientas nuevas como el yugo y el carro que los agricultores desconocían, animales como la vaca, la oveja o el caballo, nombres de colores que los agricultores desconocían o no necesitaban nombrar, por ejemplo, el negro, el rojo o el blanco que los ganaderos usaban para diferenciar sus reses, números, los ganaderos contaban sus animales, los agricultores no podían contar su grano o sus cosechas. Los indoeuropeos trajeron además una nueva sociedad y una nueva religión. A la estructura matriarcal y pacifica los nuevos señores trajeron una cultura patriarcal y guerrera. Esta cultura llevaba aparejada una religión basada en un dios padre, el dios del trueno y la guerra. Los neolíticos claro está, no debieron ver con buenos ojos aquellos cambios pero los indoeuropeos se los impusieron con la fuerza de sus armas. Eran militares a los que seguían sus familias en carros con todo su ganado.

Se asentaban en lugares altos, colinas y pequeñas mesetas donde formaban poblados con empalizadas. Enterraban a sus jefes militares bajo unos enormes montones de tierra llamados Kurganes. Allí los colocaban bajo una cabaña de madera o piedra, tumbados y encogidos y rodeados de sus armas y caballos. Luego echaban tierra encima hasta formar una alta colina artificial donde solían poner una torre de madera. Desde allí el rey muerto les cuidaba y protegía, servia como recordatorio a los pueblos circundantes de quién mandaba allí y funcionaba de atalaya desde donde se vigilaba el ganado. Muchos siglos después, los romanos y los griegos construirían sus fortalezas en altas colinas y luego los europeos medievales las reemplazarían por castillos, siguiendo esta forma traída por los indoeuropeos.

El rey dejó de ser sacrificado y la sacerdotisa pasó a ser relegada al papel de hechicera o bruja.

Los indoeuropeos o kurganes comenzaron a cambiar Europa, no solo cultural sino étnicamente. La pacifica sociedad agrícola europea iba a sustituirse por la sociedad guerrera y peleona que la ha caracterizado durante 4000 años, desde la guerra de Troya, hasta la de los Balcanes de finales de los 90.

Contra esta invasión hay tres bloques en Europa que mantienen aun el neolitismo hasta finales de este cuarto milenio (no el de Iker Jiménez) antes de Cristo. Se trata de la Confederación Danubiana, una cultura basada en el comercio del sílex, la cerámica y el cobre, una religión solar asociada a un culto a la diosa madre y una sociedad jerarquizada que vivía en ciudades con grandes casas comunales, que se extendía por toda la Europa Central con el Danubio como espina dorsal.

La alianza Ligur, una federación de tribus que se extendía por todo el sur del arco alpino desde la costa francesa mediterránea, pasando por el norte de Italia y la costa adriática. Sin metalurgia, utilizaban el sílex y eran ganaderos.

Por último, las cultura megalíticas del arco atlántico se extienden por la Península Ibérica y por la costa atlántica hasta llegar a las tierras escandinavas donde se ponen en contacto con culturas ya mezcladas con los invasores indoeuropeos.

Finalizando el milenio, los indoeuropeos apoyados en sus nuevos territorios donde ya están asentados, quieren avanzar sobre los agricultores que se resisten aun.

La guerra y el fuego se extenderán por el este europeo. Pero eso lo veremos más adelante.

22 de marzo de 2010

Entre las arenas y a orillas del Nilo

Hacia el 4400 a.C., en el Delta del Nilo comienza a extenderse una cultura también neolítica. Badariense es llamada por que se descubrió en un asentamiento llamado El-Badari. La gente que vivió allí fueron los que siglos después conquistaron todo el Nilo y crearon el gran Imperio Egipcio. Su economía se basaba como la mayoría de las culturas neolíticas en la agricultura y la ganadería. Los badarienses no construían pirámides aun, simplemente enterraban a su gente en boquetes rectangulares en plena tierra aunque eso sí, envueltos en mantas, encogiditos y mirando al sur.

Los badarienses se dividieron allá por el 4000 en dos, una al norte llamada Maadi y que empieza a conocer la fundición de cobre y otra al sur, la cultura Amratiense. Ésta última no conocía los metales, sin embargo se caracteriza por la aparición de líderes políticos que gobernaban las aldeas y que luego se convertirán en los faraones del Imperio Antiguo.

Hacia el 3500 la gente amratiense se empieza a expandir debido a que aumenta la población y necesita más terreno. Sus líderes les llevan hacia el norte, al sur solo había desierto. Aunque en el norte los maadi estaban más avanzados no pudieron aguantar la presión de la gente del sur. Sucumbieron y se rindieron a los sureños.

¿Qué surgió de aquella mezcla? Una nueva cultura donde crecieron grandes ciudades que sometieron a las aldeas pequeñas. Gentes que inventaron el ataúd (vaya cosa bonita, pero de no ser por ellos iríamos sin pijama de pino al otro barrio). De la gran ciudad de Nejen, llamada por los griegos siglos después Hieracompolis, salió un rey que veneraba al dios Horus. Su nombre es muy poético y os sonará a una película, el rey Escorpión. El buen hombre se dedicó a conquistar el resto de ciudades de los alrededores. Instauraron el culto a Horus desplazando el de otros dioses. Ya sus antecesores que tenían nombres tan bonitos como él (Escorpión, Ny el cazador, Iry, Ka y Cocodrilo) eran grandes reyes, pero él constituyó lo que podría llamarse el primer faraón de Egipto. Estamos sobre el 3200 a.C. y está a punto de entrar la historia en Egipto. Las pirámides y la esfinge están a la vuelta de la esquina. La mayor civilización del mundo, la que se mantuvo casi sin cambios por más tiempo, la que aún hoy milenios después puede contemplarse, está a punto de despertar.

23 de febrero de 2010

¿Y mientras en Europa qué? El V Milenio a.C.

Mientras en Irak y Oriente Próximo se daban florecientes ciudades en las riberas fértiles de los dos grandes ríos Tigris y Eufrates, así como en algunas regiones de Turquía, y se comenzaba a tantear la fusión de carbonato de cobre (el barro se cuece a temperaturas de entre 700 y 1300 Cº y con esas temperaturas se podía fundir en esos hornos el mineral de azurita y obtener cobre que funde a 1086 Cº), en Europa se comenzaba a extender la agricultura y el Neolítico.
Está claro que en aquella época no existían las comunicaciones de hoy (no existía Vueling, ni Google, ni el Telediario de la 1) por lo tanto las comunidades humanas estaban muy aisladas unas de otras y los inventos y descubrimientos iban conociéndose por el boca a boca o el comercio. En una ciudad de Mesopotamia se inventaba la rueda y no lo emitían las televisiones de todo el mundo, se lo enseñaban al pueblo vecino y este al suyo y así sucesivamente. Claro que era difícil, primero que si tu creabas algo que te beneficiaba se lo contaras al vecino con lo cual perdías superioridad tecnológica y segundo que tu vecino aceptara el invento y desechara sus costumbres de vida de siglos cuando menos.Si a esto añadimos las barreras geográficas, como cadenas montañosas, ríos caudalosos, secos desiertos o mares profundos, tenemos que el progreso o los avances tecnológicos se demoraban décadas e incluso siglos en pasar de una comunidad a otra.Por eso cuando en Oriente Próximo ya estaban empezando la Edad del Cobre, en Europa aun andaban descubriendo la agricultura y la ganadería.

¿Y por dónde entraría el Neolítico en Europa?
Pues la zona más cercana a Turquía es decir, Grecia y los Balcanes. La península de Anatolia, o sea Turquía, está separada de Europa por el Mar de Mármara y los estrechos del Bósforo y Dardanelos. Tambien entre ellos está el Mar Egeo con cientos de pequeñas islas que lo convierten en un caos laberíntico pero hace que sea muy fácil ir navegando con pequeñas embarcaciones saltando de isla en isla o atravesando los estrechos. El norte sin embargo es infranqueable con los medios que disponían entonces por la cordillera del Caucaso que cierra el paso entre el Mar Negro y el Caspio.
Pues bien, los comerciantes de Çatalhöyük (que vimos en el capítulo “Los vecinos del Norte” del 2 de Enero) supieron que al otro lado del mar había comunidades muy atrasadas de cazadores-recolectores que serian buenos clientes, si no les tiraban con los cuencos de cerámica en la cabeza. Poquito a poquito les irían contando como se convertía el barro en cántaros, como se sembraba un campo de trigo o que si criaban cabras y ovejas se comerían su carne y usarían su lana sin tener que andar cazándolas. Esto es neolitización (toma palabrita nueva).La vía de penetración del Neolítico en Centroeuropa fue, como es normal, una vía natural ya que entonces no existían ni caminos ni carreteras y los ríos y valles se convertían en autopistas para los comerciantes o los invasores-colonos.
Subiendo por la costa del Mar Negro se llega a la desembocadura del Danubio y siguiendo su curso hacia la llanura húngara, fueron llevando el Neolítico hacia el centro de Europa y llegando hasta Francia entre los años 5600 y 4800 a.C. Neolítico danubiano o Cultura de “la cerámica de bandas lineales”, así la llaman los arqueólogos. Vivian en casas enormes de 40 metros de largo por 8 de ancho hechas de ramas y barro y con el tejado sostenido por postes de madera. Cada aldea contaba con unas pocas de estas casas.

¿Cómo pudo invadir la gente de las orillas del Mar Negro la llanura centroeuropea, dónde estaba la población de esa zona?
Sencillamente había muy poquita y estaban muy distantes. La población se dedicaba a la caza e iba detrás de los animales que cazaba llevando una vida nómada. Cuando llegaron los comerciantes neolíticos y vieron aquellas fértiles llanuras sin cultivar se debieron derretir de gusto. Todo aquel campo para ellos.En el Mediterráneo se produjo de forma diferente. Por su configuración física la ribera mediterránea esta cercada por altas montañas. Los Alpes que cierran la Península Italiana por el norte y los Apeninos que la vertebran de norte a sur, los Pirineos que cierran la Península Ibérica y todos los sistemas montañosos que rodean la costa levantina forman una barrera difícil de salvar por lo que la neolitización llegó por mar y no se puede hablar de una invasión-colonización sino de un aprendizaje por parte de la población indígena.
Sin embargo hay un rasgo característico de toda la costa desde la ribera adriática de Italia hasta la desembocadura del Tajo en Portugal: la “ cerámica cardial ”, consistente en imitar la cerámica de bandas con la concha del berberecho, Cardium edule.

¿Qué pasaba en el resto de Europa?
Desde la desembocadura del río Tajo hacia el norte pasando por la cornisa cantábrica, costa atlántica francesa y países Bálticos y Escandinavos incluyendo la isla Británicas, todo el arco atlántico continuó por mucho tiempo con su economía como cazadores-recolectores. Quizás el terreno y el clima frío no permitió el auge de la agricultura. Además era una zona muy poblada gracias a los recursos marinos y los colonos neolíticos se encontraron con una población más numerosa incluso que ellos y con una economía fuerte que no necesitaban cambiar.